Introducción |
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Desde hace algunas décadas se inició el despertar de la sociedad en aspectos ambientales, donde ésta ha tenido una participación de poco involucramiento y, por otro lado, el estado ha promovido la mitigación del daño ambiental desde una perspectiva institucional. Sin embargo, los resultados en contaminación, degradación y pérdida de recursos naturales no son alentadores. Así, el futuro de la humanidad está puesto en gran medida en la participación social e institucional de manera corresponsable; por el lado institucional la ciencia, la tecnología, la innovación y la política son ejes fundamentales, y por el otro, el involucramiento de la sociedad a través de conductas y comportamientos acorde a la problemática que se está enfrentando, todo lo anterior será el soporte base para que los tomadores de decisiones las incorporen en un marco de desarrollo sustentable. El hecho de enfocarse en el sector agropecuario, visto desde un contexto amplio; es decir, agrícola, pecuario, pesquero y silvícola, radica en que es, ha sido y será el sustento de la raza humana y, en consecuencia, el futuro de la misma. La producción agropecuaria, actividad básica antropogénica, altera ecosistemas al utilizar tecnologías agresivas al ambiente global, debido a las interrelaciones naturales en el planeta. Para el caso de México la deforestación, el avance urbanístico irreflexivo, el cambio de uso del suelo, la acelerada tasa de contaminación de cuerpos de agua tanto superficiales como subterráneas, la cada vez abismal diferencia entre los que tienen y tendrán los recursos para adaptarse al cambio climático, la inminente migración por efectos de este cambio, la presión para lograr una alta productividad en los sistemas agropecuarios, entre otros; significan un reto no sólo para los tomadores de decisiones, sino también para la población en su conjunto. Lo anterior, se manifestó en la reciente cumbre sobre cambio climático en Copenhague, al despertar el mayor interés entre la población y los medios de comunicación a nivel global, lo que conlleva a pensar en lo que debemos hacer en nuestro país, altamente vulnerable ambientalmente. Por lo anterior, hace dos años un grupo de instituciones se aglutinó en torno al problema del daño ambiental, principalmente en lo que a mitigación se refiere, pues la respuesta de adaptación deja de lado el enfrentar estructuralmente un problema del cual su solución es mitigar el daño que causa la actividad agropecuaria y forestal. Así, en este 2010, se espera tener un avance significativo en lo que a experiencias, involucramiento y resultados de investigación se refiere. |
| Morelia, Michoacán, México., enero 2010 |
